10 claves para buscar un local para restauración
Elegir el local adecuado puede hacer que un proyecto de restauración nazca con ventaja… o arrastre problemas desde el primer día. No se trata solo de “estar en una calle con paso” o de que el alquiler encaje en el presupuesto: el local tiene que ser coherente con el modelo de negocio, con la operación diaria y con la rentabilidad esperada.
Aquí tienes 10 claves prácticas para elegir bien un local de restauración, minimizando riesgos y evitando sorpresas en licencias, instalaciones o números.
1. Define el modelo de negocio antes de buscar
Antes de visitar locales, deberías tener claro:
Tipo de concepto: restaurante gastronómico, casual, fast-casual, bar de barrio, cafetería de especialidad, etc.
Ticket medio objetivo.
Rotación esperada de mesas (servicios por día, turnos, etc.).
Tipo de cliente principal (vecindario, oficina, turista, hotel, centro comercial…).
Sin esto, es muy fácil enamorarse de un local que no encaja con tu operativa: demasiado grande, demasiado pequeño, sin capacidad de cocina, sin salida de humos, etc.
2. Analiza el entorno, no solo la dirección
Dos locales en la misma calle pueden tener resultados muy distintos:
¿Cuál es el flujo peatonal real según franjas horarias?
¿Es una calle de paso o de destino?
¿La zona funciona mejor entre semana, fines de semana o ambos?
¿Qué tipo de perfil se mueve por allí (oficina, residencial, ocio, turismo)?
Este análisis es especialmente relevante si quieres abrir en una gran ciudad: apoyarte en una consultoría estratégica en Madrid te permite cruzar datos de flujos, perfiles de público y evolución de la zona, en lugar de decidir “a ojo”.
3. Revisa visibilidad, acceso y fachada
Aunque el local esté en una buena zona, la visibilidad real cuenta muchísimo:
Ancho de fachada y metros de escaparate.
Posibilidad de rotulación y rótulo proyectado.
Accesos: escalones, rampas, barreras arquitectónicas.
¿Se ve bien desde los principales puntos de paso?
Un local ligeramente peor de ubicación pero con mejor visibilidad puede funcionar mejor que uno “teóricamente ideal” pero oculto.
4. Superficie, distribución y potencial de sala
Más allá de los metros totales, importa cómo se organizan:
Forma de la planta (rectangular, alargada, irregular, en L…).
Metros aprovechables de sala frente a zonas residuales o pasillos.
Anchura de pasos para personal y clientes.
Posibilidad de tener distintas tipologías de mesa (parejas, grupos, barra…).
Plantéate siempre:
“¿Cuántas plazas útiles y operativas puedo sacar aquí sin comprometer la experiencia y la operación?”
5. Cocina, salida de humos e instalaciones críticas
Es uno de los puntos que más problemas dan si no se revisa con lupa:
¿Hay salida de humos real y legalizable hasta cubierta?
¿Qué capacidad tiene según tu tipo de cocina?
¿Dónde se ubicaría la cocina respecto a la sala?
¿Se pueden implantar cámaras, almacenes y office de manera lógica?
¿Hay potencia eléctrica suficiente, gas, previsiones de climatización y extracción?
Un local sin condiciones técnicas adecuadas puede convertir tu proyecto en un sobrecoste continuo.
6. Normativa, licencias y usos permitidos
Antes de avanzar en una negociación conviene:
Verificar la compatibilidad urbanística y de uso para actividad de restauración.
Revisar si la finca tiene restricciones (comunidad, ordenanzas especiales de ruido, zonas ZPAE, etc.).
Analizar posibilidades y limitaciones para terraza.
Entender requisitos de accesibilidad, salidas de emergencia y aforos.
Muchas veces es más inteligente descartar un local con buena pinta que empeñarse en una ubicación que va a ser un infierno de licencias y condicionantes técnicos.
7. Competencia, mix de oferta y sinergias
No se trata solo de cuántos bares o restaurantes hay alrededor, sino de qué tipo de oferta:
¿Hay saturación del mismo tipo de propuesta que tú?
¿Faltan conceptos complementarios que puedan generarte más tráfico?
¿La zona está en crecimiento o en declive?
Un buen mix de oferta a tu alrededor puede convertir el área en un “polo gastronómico” donde todos ganan. Un exceso de competencia similar, en cambio, puede comprimir márgenes.
8. Condiciones económicas reales de la operación
El alquiler es solo una parte del coste. Para valorar bien un local:
Renta fija y, si aplica, renta variable.
Traspaso y qué incluye realmente (licencia, equipamiento, fondo de comercio).
Inversión necesaria en obra, instalaciones y mobiliario.
Plazo de contrato y garantías.
La clave no es pagar poco, sino pagar algo que tenga sentido respecto a:
El plan de negocio.
La facturación estimada.
La rentabilidad por m² y por asiento.
9. Potencial de crecimiento y evolución del local
Un buen local no solo sirve para abrir, sino también para:
Ampliar sala en el futuro.
Incorporar terraza o cerramiento según normativa.
Adaptarse a nuevos servicios (delivery, take away, eventos, afterwork…).
Reconfigurar zonas para cambiar el mix de oferta (más barra, más mesas, zona de degustación, etc.).
Piensa a 3–5 años vista:
“¿Este local me permite crecer o me obligará a mudarme cuando el concepto funcione?”
10. Contrastar la decisión con una visión estratégica
Buscar local solo con criterio “emocional” (me gusta / no me gusta) es un riesgo. Antes de tomar la decisión final es muy recomendable:
Revisar el local con planos, mediciones y un estudio básico de layout.
Pasar los números por un escenario conservador y otro optimista.
Validar la coherencia entre local, concepto, inversión y rentabilidad esperada.
Contar con una consultoría estratégica y desarrollo de negocio te permite tomar esta decisión con datos: análisis de ubicación, flujos, números y viabilidad operativa, no solo con una corazonada.
Cómo te puede ayudar una consultoría estratégica en la elección de local
Elegir bien el local es una de las decisiones más críticas en cualquier proyecto de restauración; condiciona la inversión, el día a día operativo y la capacidad de crecer.
Desde una visión de consultoría estratégica se puede:
Traducir tu concepto gastronómico en requisitos concretos de local.
Analizar ubicaciones y entornos con criterio comercial.
Negociar condiciones económicas alineadas con el plan de negocio.
Anticipar problemas de licencias, instalaciones y obra.
Si estás valorando abrir un proyecto de restauración o reubicar tu negocio, tomar la decisión acompañado de un enfoque profesional puede ahorrarte mucho dinero y muchos meses de retraso.